Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

Del ganado vacuno

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vaca-mezclada-fotos-historicas-numero-2-1993El ganado vacuno ha tenido, históricamente, gran importancia en la economía del concejo de Pravia. En el último cuarto del siglo XIX, observamos que el bovino va desbancando al ovino como principal especie ganadera en Asturias. Creemos que, en Pravia, las vacas dominaban el paisaje desde hacía bastantes años, porque, en 1883, el censo de ganados del concejo (Archivo Histórico Municipal, caja 446, expediente 16) arroja unas cifras de 2.141 vacas sobre un total de 2.708 animales de granja censados. La segunda especie en importancia era el ganado de cerda, quizás esta denominación se refiera sólo a las hembras reproductoras, con 263 cabezas. El número total de propietarios ascendía a 863 labradores y la media de reses por propietario era de 2,5.

Como curiosidad, el mayor propietario de ganado del concejo era el conde de Revillagigedo, con 22 vacas y 4 ovejas. Evidentemente, el señor conde era el propietario jurídico, no el tenedor del ganado, que se encontraba cedido en régimen de comuña, una suerte de aparcería del ganado vacuno en Asturias. Es decir, los labradores usufructuaban el ganado para leche, trabajo y abono, pero tenían que repartir los beneficios de las ventas, generalmente de las crías, con los propietarios.

En cuanto a la raza que recoge el censo de 1883 era asturiana de los valles, ya que, hasta 1885, no se introducen razas extranjeras en Asturias, en primer lugar, la suiza y, con posterioridad, la frisona.Con la hibridación se buscaba el aumento de la producción láctea, fundamental para Pravia, donde había una importante industria mantequera desde comienzos del XIX. Recordad a “Gil y Llana” de Puentevega, innovadores en la producción de manteca salada, premiados por la calidad de su producto en 1826, o “Mantequerías Arias” de Corias, que se fundo a mediados de ese siglo.  El proceso fue imparable y descontrolado, lo que generó reses poco aptas para los usos que de ellas demandaban los labradores. Las vacas de leche no valían como fuerza de tiro porque se lesionaban fácilmente, al no estar adaptadas físicamente al terreno, ni proporcionaban carne de calidad.

portada-comision-agropecuariaLa situación queda claramente expuesta en el Informe de la Comisión Agropecuaria sobre fomento y mejora de la ganadería, fechado en 1931, (Archivo Histórico Municipal, caja 445, expediente 9). La Comisión estaba formada por Antonio Casares, Servando Suárez, José Menéndez y Mariano Arias. En él leemos que “no existe en el mundo ganadero otra raza capaz de competir con la ya casi desaparecida raza del país, cumpliendo las necesidades de los labradores, es insustituible; ya que hoy se tiende a la especialización de actitudes en la mayoría de las razas y ninguna como la nuestra reúne todas y cada una de las condiciones indispensables a nuestros ganaderos, como son: trabajo, carne y leche con un porcentaje de leche extraordinario, siendo también muy de tener en cuenta su rusticidad y la ausencia del peligro que en razas importadas supone, la aclimatación o adaptación al medio.”

El informe propone como solución la compra de veinte sementales de la raza del país adquiridos “en la zona ganadera de Pravia Luarca [asturiana de los valles] y preferentemente en Caso Cabañaquinta [asturiana de montaña], por estar en estos concejos más pura la raza”. Los animales serían adquiridos por el Ayuntamiento y cedidos a particulares que se encargarían de su cuidado a cambio del usufructo, pero uso como sementales sería público. Se incluye un reglamento detallado para la compra y cesión de los toros, llegando a regular el número de paradas: “Los toros no podrán servir más de tres vacas diarias como máximo, procurando que de una a otra transcurran de tres a cuatro horas; queda prohibido terminantemente el cubrirlas dos veces seguidas o doblarlas como costumbre que existe entre nuestros ganaderos y que es necesario desterrar”.

La razón científica de esta regulación en concreto es que “tras la copulación, en el macho ha de transcurrir un período de tiempo antes de que el acto pueda realizarse de nuevo, aunque en muchos animales como en el caso del toro, es sólo cuestión de minutos. Ahora bien, si la eyaculación es demasiado frecuente se reduce el volumen eyaculado y, lo que es más importante, el número de espermatozoides”, según leemos en Ganadería vacuna en Asturias, de Antonio Barthe Arias y Fernando Suárez Fernández. Como los ganaderos lo que querían era que las vacas quedaran preñadas cuanto antes debían de someter a los toros a una intensidad de trabajo que disminuía la calidad del producto.la-prensa-2-septiembre-1933-premio-asturiana-de-los-valles

Podemos intuir que estas medidas dieron resultado, pues, dos años más tarde, encontramos en La Prensa (2 de septiembre de 1933), premiados en un concurso de ganado vacuno, varios ejemplares de raza asturiana de los valles del concejo: un toro, de nombre “Navarro”, tercer premio, propiedad de Avelino García de Los Cabos, con 250 pesetas y un novillo, de nombre “Castillo”, segundo de su categoría, propiedad de José Suárez de Peñaullán, con 400 pesetas.

La semana que viene os contaremos como los pravianos lucharon para defender su ganadería en cierto conflicto con Uruguay…

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