Ecos de Pravia

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La nueva Avenida al puente de Aloyas

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Las primeras noticias que tenemos de la intención de prolongar la villa hacia la carretera de Cornellana datan de 1916, aunque no será hasta la década de los treinta, como os comentamos el otro día, cuando se haga realidad el proyecto, al mismo tiempo que se abordó el necesario ensanche de la calle San Antonio. En el expediente (394/4) que conservamos en el Archivo Histórico Municipal se argumenta de la siguiente manera: “La situación de la villa de Pravia, sobre las estribaciones de la sierra del Cueto, causa de su accidentada topografía, opone algunas dificultades a su natural desenvolvimiento urbano, pues encuentra cercada su expansión por la barrera de obstáculos que forman las grandes fincas que la rodean, la montaña que la limita al oeste, la vía férrea del Vasco y el río Nalón, cuyos peligros hacen costosa la urbanización de la parte baja de la villa.

Considerando detenidamente esta topografía especial de Pravia, resulta que su expansión habrá de encauzarse hacia la carretera de Cornellana, a no ser que una gran prosperidad futura, haga posible la canalización del río para urbanizar sus márgenes. (…)

 

El Ayuntamiento ya está ocupándose del ensanche de esta calle [San Antonio] y a su vez pretende ensanchar la calle de la Esperanza, transformándola en una vía amplia y cómoda, y prolongarla hasta enlazarla por medio de una plaza semicircular con la carretera de Cornellana; proyecto doblemente acertado pues por esta nueva vía se encauzará una parte del tráfico que carga en la actualidad sobre la calle de San Antonio, y a la vez que se orientaría el ensanche de la villa, hacia la parte donde puede desenvolverse mejor según resulta de las condiciones topográficas descritas más arriba.

El trazado de la nueva calle será el siguiente: arrancará de la Plaza de la Reina Regente, hoy Conde de Guadalhorce, punta A del plano desde la misma esquina de la casa de Florentino García Marqués y por la finca de los señores Moutas con parte por la de los hijos de don Carlos Arias con un ancho de quince metros (…). Entrará después en la finca de la señora Condesa de Revillagigedo y seguirá en línea recta hasta su final, que será la unión de la carretera de Cornellana y próximo a punto llamado de Aloyas donde se hará una plaza semicircular de quince metros de radio.”

Panadería Hijos de Carlos Arias y Café Francés que estorbaban el ensanche de la calle de la Esperanza.

El encargado del proyecto fue el arquitecto municipal, Leopoldo Corugedo, que emitió dos informes, uno en octubre de 1930 y otro, a petición del pleno, en febrero de 1931, pues “los pareceres aquí de la gente están divididos en cuanto a qué trazado de los dos debe prevalecer”. El “proyecto perfecto” del arquitecto planteaba el derribo de la panadería de los herederos de Carlos Arias y la de Florentino García Marqués, donde estaba el Café Francés,  “porque despejada entonces la zona de terreno que ambos edificios ocupan, queda amplio campo para la mejor alineación, regularizándose, a la vez, la plaza del Conde de Guadalhorce. Bien se comprende que la realización del proyecto bajo esa base, implicaría un gasto considerable, cual es el inherente a la expropiación de los citados edificios, que por su situación y por venir dedicados a industrias, reclamarían una indemnización subida.”

Desechada esta opción, se decidió que “la nueva vía partirá de la plaza del Conde de Guadalhorce, aprovechará la linea edificada de la calle de la Esperanza, haciendo rectificaciones convenientes para corregir las tortuosidades de dicha linea. Convendrá también que la alineación de la nueva calle se separe algo de la antigua para dar a las nuevas edificaciones que se construyan un poco más de amplitud que las raquíticas casas viejas actuales (…). Esta calle irá en línea recta hasta la plaza circular proyectada en el cruce del camino del cementerio.”

También fue necesario expropiar varias propiedades de Rafaela de los Ríos, condesa de Revillagigedo, entre ellas la franja de terreno necesaria para el ensanche de la travesía desde “la plaza de las Consistoriales (entrada a la calle Alejandro Lerroux) hasta dicha avenida” que se resolvió con una permuta de terrenos a cambio de que el Ayuntamiento se encargara de las obras de cerramiento de la finca, y de la familia Moutas  que “dando una vez más, gallarda prueba de su desprendimiento en favor de Pravia, han tenido el rasgo de ceder gratuitamente la zona de terreno que ha de ocupárseles.” La obra se adjudicó al contratista Ángel García el 30 de diciembre de 1931.

 

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