Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

El mercado de los jueves

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El mercado semanal era, además de espacio de compra-venta, también lugar de encuentro donde los labradores acudían religiosamente, cada jueves por la mañana, organizando su vida y su ciclo semanal en torno a este día. Un claro ejemplo de la naturaleza de los jueves en el ciclo semanal es el caso de las reuniones del consistorio, que solían celebrarse los sábados para evitar la asistencia de los concejales opositores de la minoría agraria, que solo podían acudir los jueves a la villa, ya que el resto de la semana estaban ocupados en labores agrícolas . En el mercado se encontraban, se informaban de noticias del campo y de la vida, de nuevos productos, de precios, de problemas, etc., en definitiva, era un centro económico e informativo, además de un lugar de relación social donde los jóvenes tenían un espacio y un tiempo preestablecidos para cortejar o informarse de los estados sentimentales de sus pretendidos y pretendidas.

Desconocemos el momento exacto en que empezó a celebrarse el mercado en Pravia, privilegio implícito, generalmente, en las cartas puebla, documentos fundacionales de las villas,  por lo que suponemos su origen en torno a 1240, la fecha del documento que confirma nuestra carta puebla, anterior a ese año, otorgada durante el reinado de Fernando III de Castilla, El Santo.

El mercado de tiendas al aire se extendía por toda la villa, con la Plaza Mayor —plaza de Reina Regente y, desde 1928, Conde de Guadalhorce— como eje central. Durante la primera década del siglo XX, los puestos tributaban por dimensiones, es decir, por superficie ocupada, a razón de diez céntimos el metro cuadrado; pero, debido a las desiguales características de las tiendas, esta tasa se antojaba imposible para los más modestos, ya que carecía de proporcionalidad y no tenía en cuenta ni el tipo de productos a la venta, ni la ubicación. No todos los lugares son igual de óptimos para vender, los sitios de paso o más próximos a punto de concentración de gentes favorecen las ventas, ayer, igual que hoy; por ello, en 1909, se decide cambiar el sistema tributario de los establecimientos pasando a un modelo de tres tarifas o clases. Desde ese momento, la tributación tuvo en cuenta el tipo de productos a la venta, la ubicación del puesto y sus dimensiones; la primera clase la componían los puestos de cinco metros de lado o fondos y diez metros cuadrados; la segunda clase, de las mismas dimensiones que los de primera clase; la tercera clase, ocho metros cuadrados —cuatro por dos—. Las tarifas eran: primera clase, una peseta por metro cuadrado; segunda, cincuenta céntimos por metro cuadrado; tercera clase, seis céntimos por metro cuadrado (AHMP C469/2, 1909, Junta Local de Asociados, Sesión del 9-6 1909, impuesto sobre puesto públicos).

Los establecimientos de primera clase, los que más pagaban, eran todos aquellos dedicados a la venta de tejidos, telas o hilados, situados en la Plaza Mayor o de la Reina Regente, en el espacio comprendido entre la casa de los herederos de Emilio García Corugedo y la fuente pública situada en la plaza. Las tiendas al aire de segunda clase eran las dedicadas a la bisutería; se ubicaban en la línea imaginaria resultante de la prolongación de la acera de los impares de la calle de de San Antonio en dirección al parque de Alfonso XII. Finalmente, las de tercera clase comprendían a todos los establecimientos no incluidos en las dos primeras categorías.

El nuevo sistema tributario no debió ser muy exitoso, ya que en 1910 volvió a modificarse, ahora sí de forma más permanente. Las diferencias entre la primera y la segunda clase pasaron a fijarse en función del lugar de ubicación y de los productos en venta; ya que ambas afectaban a puestos de textiles. Las dimensiones de cada uno de los puestos correspondientes a estas dos clases estaban determinadas por un paralelogramo rectangular, de dos metros de lado por cinco de fondo. La tercera clase comprendía a todos los demás puestos; las tiendas de esta modalidad se situaban en la plaza de la Reina Regente, independientemente de sus dimensiones. Los puestos dedicados a la venta de cereales, frutas, legumbres, de artículos de consumo y toda clase de alimentos, así como los procedentes de industrias domiciliadas dentro del concejo; es decir, los negocios de la villa que el jueves instalasen una tienda al aire, estaban exentos de las tarifas del mercado.

A mediados de los años veinte, el Ayuntamiento decidió cambiar de nuevo el sistema de tributación del mercado. A partir de 1925, se mantuvo el sistema de tres tarifas, sujetas a la ubicación espacial de las tiendas, la dimensión de las mismas y los productos en venta, eximiendo las frutas, verdura y cereales. En este momento, se consideraron puestos de primera clase los que se situasen en la plaza de la Reina Regente, en el exterior de la línea que resultaba de la prolongación en recta de la acera de los impares de la calle de San Antonio hasta el frente de los árboles próximos al jardín de la familia de Casielles Moutas, y en el que correspondía a las casas de la propiedad de Antonio Fernández Rivera, de Jesús Valdés Bango y de Segismundo Orche Cueto; ocupado todo el terreno que comprendía la demarcación precedente, se podrían señalar zonas para puestos de dicha categoría, desde las proximidades, hasta la casa de Florentino García Marqués, en dirección a la plaza de Sabino Moutas. Se destinaba a puestos de segunda clase, el espacio comprendido entre el arbolado existente en la plaza de la Reina Regente, por la parte correspondiente a la fuente pública. Se señalaba para puestos de tercera clase, la zona de terreno existente entre las casas de Adolfo Galán, Rosario Bances Menéndez Conde, las de los herederos de Claudia Galán y de Dionisio Conde; estos puestos de tercera se debían colocar al nivel del suelo, sin que estuviese permitido instalar cobertizos. La alcaldía dictó órdenes para que las vías públicas tuviesen la debida amplitud, así como disposiciones para que quedase libre acceso a las viviendas y establecimientos comerciales inmediatos a los puestos. Cada negocio pagaba en función de los metros cuadrados ocupados, siendo diferente el precio si el metro cuadrado era de un puesto de primera, de segunda o de tercera clase. Se fijó como tarifa noventa y cinco céntimos por cada metro cuadrado para los puestos de primera clase, cuarenta céntimos los de segunda clase y veinticinco céntimos los de tercera clase, ambos por metro cuadrado o fracción de calle ocupada. También se debía pagar por productos y equipamientos; por ejemplo, por cada jaula con aves que ocupase la vía pública, una peseta; por cada vehículo con mercancías, dos pesetas, y cincuenta céntimos por cada vehículo vacío que ocupase la vía pública; los efectos o enseres que ocuparan la vía pública, tributaban con arreglo a la siguiente tarifa: Por cada saco de habas de cien kilos, veinticinco céntimos; por cada saco de castañas, maíz, nueces, arvejos o patatas de cien kilos, quince céntimos (AHMP, C647/1, 1924-1925, Ordenanza para el arbitrio de puestos públicos, 1924-1925).

Uno de los graves problemas a los que se enfrentaban los pravianos eran “los acaparadores”; estos tratantes de productos agrarios acudían religiosamente al mercado semanal, para comprar todas las existencias que estuvieran disponibles, principalmente patatas, haciendo que escaseasen las existencias para los habitantes urbanos y, consecuentemente, aumentaran los precios. Las quejas en la prensa eran constantes, los articulistas acusaban a las autoridades municipales de inoperancia, cuando no de complicidad con los acaparadores. Estos tratantes mayoristas se sirvieron de las mejoras en las infraestructuras y comunicaciones; la puesta en funcionamiento del ferrocarril Vasco-Asturiano, en 1904, fue la vía necesaria para la plena integración del concejo en el mercado regional; los horarios poco flexibles de los servicios de ómnibus entre la villa y los pueblos de la comarca, también ayudaban a los acaparadores, ya que hacía que los productores, si querían vender, lo tuviesen que hacer rápido y a bajos precios, para poder coger el transporte de vuelta a sus hogares.

En conclusión, la vida comercial y los servicios pivotaban en torno a la actividad mercantil de los jueves. Por ejemplo, la biblioteca pública abría al público tres horas diarias, por la tarde, de lunes a viernes, pero los jueves abría también dos horas por la mañana, y  los horarios de los comercios se modificaban también ese día adecuándose a los ritmos de mercadeo. Así lo recuerda Luis Álvarez Fernández, al hablar del negocio familiar, Casa Pepa Malva, con el tiempo identificada como Casa Susana: Cuando en el año 1923 se casaron mis padres, le compraron la tienda a mis abuelos. La tienda entonces tenía una parte dedicada a cantina, no había horas de cierre ni de apertura, y los jueves, día de mercado, se abría más temprano y se cerraba primero (La Calle: memorias de infancia, Sevilla, Punto Rojo, 2012).

El mercado incluía un boyante intercambio de ganado vacuno a principios de siglo que empezó a decaer en torno a finales de los años veinte, momento que en el que el Ayuntamiento decidió revitalizar las actividades ganaderas con la creación de una feria mensual en la villa, que se completaba con la feria anual por las fiestas del Cristo de la Misericordia, a finales de septiembre. La actividad ferial no sólo se producía en la capital del concejo; en la parroquia de Arango, concretamente en su capital, Puentevega, se venía celebrando desde, por lo menos, finales del siglo XVIII, una feria anual de vacuno —que a día de hoy aún existe— denominada La Ponte. El éxito llevó a los vecinos del lugar, organizados en entidad local menor desde mediados de los años veinte, a crear un programa ferial de tipo trimestral, que complementaría y dotaría de continuidad a la actividad feriada de la parroquia. El proceso de creación de las ferias trimestrales fue paralelo en el tiempo al de la feria mensual en la villa, lo que generó no pocas tensiones entre la capital concejil y la parroquia de Arango, pero eso ya es historia para otro día.

 

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