Ecos de Pravia

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Agricultura y biblioteca

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Conservamos en el Archivo Histórico Municipal un interesante expediente que nos habla de la labor formativa que llevó a cabo, en 1932, la Junta local de ganaderos de Pravia, presidida entonces por el concejal Antonio Casares. En esa época, las labores agrícolas y ganaderas eran inseparables, pues se trataba de caserías, con un sistema de explotación mixto. Por ejemplo, el cultivo del maíz era muy importante no sólo como alimento sino también, y con mayor peso, para la producción de piensos. La preocupación por la formación de los labradores queda patente en la justificación del proyecto:
“Es su fin, mejorar las condiciones de vida del agricultor y para ello es condición previa, mejorarse, es decir, instruirle y difundir la instrucción; pero no una instrucción de receta y tente tieso, que es lo menos útil que hay en este mundo, sino una instrucción que prepare para discurrir prácticamente y hacer como tales las cosas prácticas, y que a la vez temple el carácter y abra el espíritu a las ideas.
La instrucción agrícola facilita el éxito de la cooperación, y el perfeccionamiento de las explotaciones, con el consiguiente avance de la producción de las caserías. Y para esto se necesita desechar viejas rutinas, y que los labradores den abundantes materiales y base práctica a los técnicos y reciban de ellos base científica y normas racionales para la diaria labor.”

Se organizaron ciclos de conferencias sobre praderas, siega, la patata, cultivo del maíz, enfermedades de las plantas, técnica patológica y el pulgón lanígero del manzano, pero también se hicieron ensayos y demostraciones prácticas de cultivos. Para ello, acotaron terrenos de dos en dos, dedicando uno al cultivo tradicional y otro en el que se utilizaban las nuevas técnicas para la selección de semillas y el empleo de abonos químicos, resultando, de media, un veinticinco por ciento más productivos los segundos.

Tras el traumático paréntesis de la guerra civil, en 1942, la idea de la formación de los agricultores vuelve a aparecer, en una solicitud que dirige al Pleno, José Saavedra Revuelta, perito agrícola, para poner en marcha “un plan de implantación de cursillos de divulgación de enseñanza de arboricultura frutal”. Según Saavedra, el ingeniero jefe del Servicio Agronómico le encargó organizar “un cursillo de divulgación y enseñanza de arboricultura frutal para especializar a individuos que más tarde se les utilizará en la campaña de invierno de sanidad del árbol; estos individuos, que serán dos por pueblo, o los que las circunstancias económicas permitan, reunirán las condiciones de tener una edad aproximada a los veinte años, y que necesiten ganarse un jornal para que presten dos servicios, uno oficial y el otro particular; la enseñanza se divide en varios grupos: 1.º Manejo de aparatos. 2.º Manejo y preparación de productos o caldos. 3.º Datos para reconocer una enfermedad. 4.º Poda, tanto en árboles de pepita como de hueso. 5.º Premios al cultivador.” La iniciativa fue desestimada por el Ayuntamiento porque no se concretaba la cantidad solicitada.

Pero José Saavedra encontró, años más tarde, cuando fue nombrado bibliotecario municipal, la oportunidad de llevar a cabo su anhelo de mejorar la formación de los agricultores pravianos. En la reseña de la inauguración de la Biblioteca, Memoria del Centro Coordinador de Bibliotecas de Asturias: años 1950-1951, Oviedo, 1952, leemos que la de Pravia “presentaba una nueva modalidad, cual era la de contar, merced a un generoso donante, con otras cinco Bibliotecas portátiles, de carácter agropecuario que se iban a distribuir por distintas aldeas del concejo”. El donante fue José Ramón Fernández, indiano establecido en México, y el dinero dio para treinta lotes de libros con las siguientes condiciones de préstamo (Archivo Histórico Municipal, 430/2):

“PRIMERA._ Me comprometo a conservarlos en buen estado y sin mayor deterioro que el de su uso normal.
SEGUNDA. _ Estos libros que ahora recibo están destinados a procurar mi formación profesional agropecuaria y la de mis familiares.
TERCERA. _ Su devolución tendrá lugar dentro del plazo de un año que podrá ser prorrogado en virtud del aprovechamiento que de los mismos hiciese. Transcurrido dicho plazo su devolución podrá ser exigida en cualquier momento por el Centro Coordinador de Bibliotecas de Oviedo.
CUARTA. _ Si en el momento de la devolución faltase alguno de ellos o se encontrase excesivamente deteriorado, quedo obligado a su reposición o a su abono en efectivo.
QUINTA. _ Si desviase mi orientación profesional de la agricultura y ganadería asturianas por ir a ejercer otras actividades ajenas a las faenas del campo, me comprometo a devolver espontáneamente los libros que ahora recibo.
SEXTA. _ Este préstamo de libros no crea para mí ningún otro compromiso que el de mi propio adelantamiento profesional.”

Los libros que integraban el lote eran estos:

Y estos fueron los beneficiarios:

Estos lotes de libros fueron el germen de las Bibliotecas Viajeras, una experiencia pionera en la época de la que os hablaremos otro día.

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