Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

Apuntes de “El marco previo a la llegada de Silo a través de la arqueología”

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Este lunes, con notable éxito de público, pudimos asistir a la primera de las charlas programadas con motivo de las Jornadas sobre la monarquia asturiana en Pravia, en el 1300 aniversario del origen del reino de Asturias. El Alcalde, David Álvarez Suárez, fue el encargado de presentar a los ponentes, Ángel Villa, arqueólogo del Museo Arqueológico de Asturias, y Paloma García Díaz, arqueóloga y directora de los Museos Arqueológicos de Gijón. En su intervención, mostraron las evidencias arqueológicas que nos hablan de presencia humana, más o menos continuada, en la comarca del Bajo Nalón desde finales de la Edad del Hierro hasta la Edad Media. Además, ambos coincidieron en señalar lo valioso, como fuente de información, de Noticias históricas del concejo de Pravia de Juan Antonio Bances y Valdés y en señalar que “se necesita investigación” para avanzar en el conocimiento de este periodo en nuestro territorio. El texto que sigue son las notas tomadas durante sus exposiciones.

Empezó Ángel Villa, describiendo un territorio con óptimas condiciones orográficas que facilitan la presencia humana, regado por el curso bajo del río Nalón, conocido por los antiguos como Melsus, Naelus o Nailos según las fuentes, y recordando las distintas teorías sobre la ubicación de la famosa Flavionavia. Nos habló de la existencia de poblados estables fortificados desde hace casi tres mil años para centrarse en algunos yacimientos cercanos, Pena Aguda en el concejo de Belmonte,  El Castro de Alava, en Salas o La Forca en Grado. A pesar de los escasos restos encontrados por la fragilidad de los materiales con que construían sus hogares, los resultados de las excavaciones permiten saber que los habían rodeado de fuertes muros defensivos, que vivían de la caza de ciervos, jabalíes y ovicápridos, que cultivaban grano, berzas y lino y recolectaban frutos, pero también que supieron explotar el oro de sus montañas y recoger el que bajaba hasta la desembocadura del Nalón, un espacio transitado por navegantes desde la Antigüedad.

A continuación, se detuvo en dos importantísimos castros situados en el curso bajo del Nalon. Doña Palla, cuyos restos conoció y describió Antonio Juan Bances y Valdés, en la que se encontraron fragmentos de cerámica de época medieval, un molino rotatorio de época prerromana o romana y un torques de oro que correspondería a finales de la Edad del Bronce lo que nos habla de un lugar elevado, que fue fortificado en la Edad Media y que se ubicó sobre una ocupación muy anterior. A 5,3 kilómetros en línea recta hacia la desembocadura del río está el Castillo de San Martín, ya en el concejo de Soto del Barco. Establecido en una excelente posicion defensiva, sobre la bocana, las excavaciones descubrieron restos que muestran, en palabras de Ángel Villa, “tres mil años de historia en una sucesión de niveles perfectamente reconocible”. Encontraron una necropolis con ricos ajuares en cada tumba, restos de vajillas romanas, fortificaciones de finales de la Edad del Hierro y restos de las primeras viviendas que se ocuparon en ese lugar allá por la primera mitad del primer milenio…

En la segunda parte de esta charla al alimón, llegó el turno de Paloma García que nos habló de los testimonios arqueológicos de la transformación que sufrió este territorio como consecuencia de su conquista e incorporacion al mundo romano. Tras la conquista de Hispania, la administración imperial comienza una reorganización administrativa que le permita controlar la recaudación de impuestos, sin olvidar el interés en enviar a Roma el oro que explotaban. El territorio pésico se incluye en el conventus asturum y verá aparecer villae, auténticos complejos agropecuarios, como consecuencia de las nuevas formas de repartir las tierras, la difusión del uso de la escritura y la moneda y, sobre todo, nuevas vías de comunicación y otras infraestructuras como los puentes.

En este contexto, la arqueóloga defendió el origen romano de la vía de la Mesa, de carácter militar, que une Astorga con la desembocadura del Nalón, posiblemente fue utilizada también por los árabes para entrar en la Asturias transmontana. Aunque no se conservan fuentes escritas, recientes excavaciones vienen a confirmar esta hipótesis. Así, a lo largo de esta vía que articula el territorio de los pésicos para dar salida de a los minerales, comerciar y recaudar tributos encontramos el yacimiento romano de Las Murias de Doriga (Salas) donde se ha encontrado material perteneciente al periodo que va del siglo I a.C al IV d.C., junto a la antigua vía, un asentamiento de larga duración que se interpreta como una statio, venta o posada. Siguiendo en dirección norte, encontramos el puente de Casas del Puente (Salas), que quedó secó en el siglo XVI tras una gran riada y cuyos restos nos hablan de un puente con once arcos. Otros hallazgos, como la estela funeraria de hija de Talavo, hallada en El Castiellu (Salas), de mediados del siglo I a.C, nos hablan del grado de romanización: utilizan la escritura, la lengua latina y el modo de enterrarse a la romana.

Nos acercamos al mar y a la debatida ubicación, en la ría de Pravia, de Flavionavia, citada únicamente por Ptolomeo, quizás una civitas dispersa, entendiendo civitas como un enclave administrativo integrado por un territorio con sus habitantes. Quizás en Santianes, un lugar elevado, cerca del río, donde se han encontrado tejas romanas y abundantes restos cerámicos. Además, en la iglesia de San Juan Evangelista el opus signinum del presbiterio y los sillares reutilizados en el paramento nos hablan de una presencia romana anterior. Pero también hay huellas de presencia romana en La Magdalena de la Llera, donde, en los años 50 del pasado siglo, un maestro de Santianes encontró restos de paramento en esquina y de opus signinum; en el castro de doña Palla antes mencionado; en Riberas, donde apareció un aúreo de Vespasiano, una pieza completamente descontextualizada; en Los Cabos, con su estela o en la Magdalena de Ponte.

Para terminar, Paloma García nos recordó algunos textos de Juan Antonio Bances y Valdes y Fortunato de Selgas así como la tradición que habla de la existencia de restos romanos en la plaza de Muros del Nalón, alrededor de la iglesia… ¿es posible? Haría falta excavar, claro.

A partir del siglo III, un periodo de fuerte crisis política, económica y social en el interior del Imperio, las villae se van convirtiendo en grandes latifundios que acumulan riquezas y poder explotadas por un domini, gran terrateniente, un señor.  Este fenómeno desembocará en el feudalismo.

 

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