Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

La caza en Pravia

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Un cazador de principios de siglo, en “Pravia: fotos históricas”, José Antonio Martínez González y Luis Francisco Solar García, número 9, 2000.

Históricamente, la caza ha tenido tres enfoques o fines, a saber: por motivos económicos, llevada a cabo por personas humildes como complemento económico de su actividad agraria; la caza defensiva, frente a la amenaza que los “animales dañinos” suponían para los pobladores del mundo rural, sus cosechas y ganados; y la recreativa o deportiva, ligada desde antaño, y hasta tiempos muy recientes, a las clases más acomodadas de la sociedad . La eliminación de los animales dañinos estaba regulada por ley –Ley de Caza de 1902 y su reglamento de 1903 —, de ahí que los presupuestos de los municipios asignasen partidas para tal fin, las cuales tenía que ser iguales o superiores a las del año anterior; algo que sucedió en Pravia, al menos, hasta finales de la primera década del siglo XX.

Según parece, la dicotomía de caza económica-defensiva y recreativa de las clases medias-altas se prolongó hasta bien entrado el siglo XX. Las noticias referentes a la caza como medio de sustento o de aporte extra a las economías campesinas no aparece en la documentación, aunque, al igual que con la pesca, sería un sistema de complemento alimentario de muchas familias.

 

En torno a 1915, en “Pravia: fotos históricas”, José Antonio Martínez González y Luis Francisco Solar García, número 8, 1999.

La caza de naturaleza económica debió de hacerse principalmente a través del sistema de trampas, con técnicas como la de los lazos, cepos, pozos, etc. Para ser un buen trampero habían de cumplirse tres requisitos: conocer perfectamente al animal o animales que se pretendían cazar y conocer sus debilidades, hábitos y fuerzas; en segundo lugar, ser un gran dominador del medio, algo que se da por descontado entre los labradores que habitaban en el mismo entorno en el cual se desenvolvían las especies cinegéticas; en tercer lugar, un buen trampero debía de conocer a la perfección las mejores artes y técnicas para cazar, las más efectivas y adecuadas al terreno.

La caza recreativa era practicada por los varones de clase alta agrupados en la peña de caza del Casino, verdadero centro de recreo de las élites del concejo. La fauna salvaje la conformaban corzos, rebecos, jabalíes y lobos, además, existía una abundante caza menor y de volatería como perdices, codornices becadas, arceas, patos, liebres, zorros, gatos monteses, ginetas, tejones, garduñas, ardillas.

“Pravia: fotos históricas”, José Antonio Martínez González y Luis Francisco Solar García, número 16, 2008.

La caza con fines lúdicos se fue extendiendo a lo largo del siglo XX a las clases medias y medias-bajas. A finales de los años veinte se constituye la sociedad de caza y pesca “El Nalón”; una década antes ya se había creado una sociedad de cazadores de vida efímera. Estos antecedentes tienen su origen en los años que median entre el final de la Primera Guerra Mundial y la llegada de la República. “El Nalón” fue una sociedad creada, en 1928, por un grupo de entusiastas cazadores y pescadores en el seno de La Sociedad de Labradores La Unión. La comisión organizadora la componían miembros de las clases medias y medias altas, con la presencia del pequeño industrial socialista Cayetano Busto. El precursor fue Heliodoro García Rodríguez, futuro alcalde republicano de Pravia —Izquierda Republicana— y presidente de la sociedad y del sindicato. También estaban José Ramón Areces, procurador, empresario muy activo y destacado miembro del Casino de Pravia, por tanto, de la élite local; Emilio F. Corugedo, arquitecto municipal; Alonso Valle y Fernando M. Trelles completan la nómina de fundadores. La entidad trascendía los límites concejiles, ya que de los doscientos cincuenta socios unos cien no eran vecinos de Pravia. Esta organización de cazadores y pescadores —más pescadores que cazadores — tenía un profundo respeto por el entorno natural, como prueban sus estatutos. En el primer artículo se expresa la finalidad de “estimular a asociados y a las autoridades para el cumplimiento de las leyes de caza y pesca y la persecución de los infractores”. La sociedad anunciaba gratificaciones entre veinticinco y cincuenta pesetas a toda persona que denunciase violaciones de las leyes de caza y de pesca —artículo 34—. La diversidad biológica era una de sus finalidades —artículos 2 y 25—, proponiéndose la repoblación de ríos y bosques con especies autóctonas y exóticas de fácil aclimatación. También estaban preocupados por evitar la destrucción de la biodiversidad y la deforestación. En enero de 1936, se constituyó en la villa una nueva asociación de cazadores, “El Fomento de la Caza”. Evidentemente, el sentido proteccionista de estos hombres dista mucho de la noción actual. Las ideas conservacionistas recalaron en España más tardíamente que en otras partes de Europa o de América del norte. A nuestro país llegan en las postrimerías del siglo XIX.

De “El Nalón”, se puede decir que fue una sociedad de caza y pesca enfocada a las clases medias con gran preocupación por la conservación del medio natural como lugar de ocio, tanto cinegético como de paseo; siguen, por tanto, la estela de Pidal, es decir, de un proteccionismo o conservacionismo de base aristocrática y cazadora. Pese a ser algunos de sus promotores personas de ideas progresistas, no se vislumbra en ellos la impronta del conservacionismo de corte naturalista o de base científica; los cazadores y pescadores pravianos, al igual que en el caso de Pedro Pidal, aunque, obviamente, a una escala mucho más modesta, veían en la naturaleza un lugar de ocio, esparcimiento y disfrute que podía tener incluso una rentabilidad turística, por lo cual el medio debía de ser protegido. El hecho de que “El Nalón” naciera en el seno de una organización sindical agraria, republicana y laica permite vislumbrar cómo empieza a cambiar la mentalidad campesina —o de sus élites dirigentes—; quizá sea un indicio de la mejoría económica de estos labradores, que pudieron empezar a prescindir de la caza y de la pesca como complementos económicos para disfrutar de las mismas actividades que desde antaño practicaban, pero ahora con un nuevo enfoque.

Extracto de la tesis doctoral (inédita) de Cristian Rangel Valdés. Pravia y su concejo en el primer tercio del siglo XX. Historia de la evolución política, poblacional, económica y social del concejo de Pravia en su tránsito del siglo XIX al XX.

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