Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

La puebla de Pravia

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Vista general de Pravia, tomada de “Atlántida”, portfolio de las fiestas patronales de 1933.

En el curso de la baja Edad Media (siglos XII al XIV), las tierras de la periferia norteña de la Corona de Castilla —Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco— serán escenario de una intensa y programada política  de promoción urbana, asumida personalmente por los monarcas o directamente estimulada por ellos, que determinará la sustancial modificación de las formas tradicionales del poblamiento de aquellas áreas marginales del reino y de sus elementales estructuras jurídicas, político-administrativas y socio-económicas.

Fruto de esa actividad repobladora fue la constitución de un numeroso elenco de “burgos, villas o pueblas nuevas” cuya calificación urbana se fundamenta en el disfrute de una autonomía municipal y de un derecho local privilegiado, y en la doble función integradora que que desarrollarán en relación con sus entornos rurales: político-administrativa, en cuanto esas poblaciones se constituyen en capitalidad y centro jurisdiccional de un distrito —alfoz, término o concejo— de extensión variable; y económica, al canalizar a través de la institución del mercado en sus diversas manifestaciones la actividad mercantil e industrial de ese distrito. 

(Juan Ignacio Ruiz de la Peña, Las “polas” asturianas en la Edad Media: estudio y diplomatario, Universidad de Oviedo, 1981)

 

Desconocemos la fecha exacta de la fundación de la puebla de Pravia, pero sí sabemos que es una de las más antiguas de Asturias, con Tineo (1222) y LLanes (1225). Tradicionalmente se atribuye la concesión de la carta puebla de Pravia a Alfonso IX, pero el profesor Juan Ignacio Ruiz de la Peña la sitúa en los primeros años del reinado de Fernando III. Según nos cuenta en Las “polas” asturianas en la Edad Media: estudio y diplomatario, la única noticia que tenemos de la carta foral de Pravia es el registro de su confirmación, asentada en la Cancillería del monarca, por Sancho IV, el 9 de diciembre de 1284, que dice literalmente: en este mismo día, al conçeio de prauia, que les confirmo el Rey todos los fueros que ant auien del Rey don Ferrant su avuelo. Aunque tanto el original como la confirmación están perdidas, si recurrimos a la documentación asturiana de la época, podemos establecer unas fechas aproximadas. Por una parte, la fundación no se habría producido antes de 1233, pues en el mes de agosto de ese año se vende una heredad in territorio asturiense in alfoz de Prauia in loco pernominato Venas. Aún no hay ninguna referencia a la puebla, como sería normal si ya existiera. Por otra, siete años más tarde encontramos la primera referencia directa a la nueva villa, en otra escritura de venta fechada el 6 de enero de 1240, en la que se cita a un tal Ramiro Frolaz como tenente Pobla de Prauia.

Mapa de las fundaciones urbanas en la Asturias bajomedieval, en “Historia de Asturias”, KRK, 2005.

La nueva puebla, situada en un lugar estratégico, poblado de antiguo y con un hábitat muy disperso, centralizará la vida administrativa y económica del espacio rural circundante. Carecemos de datos para saber realmente cuántos habitantes tenía, pero Ruiz de la Peña, basándose en la superficie estimada del recinto amurallado, propone una población de entre setecientos y mil habitantes, en la línea de Ribadesella, Villaviciosa, Navia, Luarca, Gijón, Castropol y Salas.

En el plano administrativo, la institución fundamental era la asamblea vecinal, que actuaba en régimen de concejo abierto. Además, dos jueces y dos alcaldes constituían un organismo colegiado con funciones directivas y ejecutivas, asistidos por un cuerpo de jurados o fieles, de inferior jerarquía. Bajo sus órdenes estaban funcionarios concejiles, que bajo el nombre genérico de oficiales, englobaban muchos oficios: personeros, contadores, porteros y sayones, escribanos, corredores… Finalmente, con función de asesoramiento y control de las autoridades municipales o para la realización de gestiones concretas de carácter local, estaban los llamados hombres buenos. Así debió ser en Pravia, a tenor del texto que recoge Bances y Valdés, en las Noticias históricas de concejo de Pravia, fechado en 1406: Sepan quantos esta Carta de procuración vieren como Nos, los Jueces y Oficiales y Omes bonos del Concello de Pravia, siendo ajuntados en el Cabildo de Santo Andrés de la Puebla de Pravia, a voz de Concello, según que lo abemos de uso é costumbre, así Fidalgos como Foreros, facemos y establecemos nuestro Procurador, etc.

El éxito de las nuevas pueblas estuvo directamente relacionado con  el privilegio para la celebración de mercados, los derechos expresos de monopolio comercial o industrial o de exenciones de impuestos y los condicionamientos geográficos. En el caso de Pravia, tenemos testimonios indirectos de la existencia del mercado, recogidos por Ignacio Ruiz de la Peña en la obra antes citada. En el Libro de las Jurisdicciones de los Obispos de Oviedo (1385), al relacionar sus derechos en Pravia, se alude a los fijos de Menen Pérez del mercado y, en otro fechado el 20 de junio de 1447, con motivo de una compra de terrenos en el coto de Quinzanas a favor del monasterio de San Pelayo de Oviedo, se menciona el mercado y su lugar de celebración: En la puebla de Pravia… en presençia de mi, Juan González de Fenolleda , escrivano de nuestro sennor el prinçipe… e de los testigos de yuso escriptos… paresçeo ende presente en el campo de Aloyas, çerca del mercado de la dicha pola… Por testimonio, una vez más de Bances y Valdés, sabemos que el mercado se celebraba junto a una de las puertas de la muralla, la del Cai, donde también se administraba justicia: En este sitio se hacía la audiencia pública de Justicia, porque así estaba mandado por real orden en todos los concejos. Aquí era la plaza y mercado general, y aquí vimos en pie el rollo bien grande con sus gradas y argolla.

La privilegiada situación geográfica de la puebla de Pravia, con un territorio concejil muy amplio y situada en el último punto navegable de la profunda ría del Nalón, la convierte en punto de convergencia de la economía agropecuaria de su entorno rural y de la marítima. Por ejemplo, sabemos que Pravia disfrutó del privilegio de tener alfolí de sal. Este derecho, monopolizado durante mucho tiempo por la villa de Avilés, comenzó a extenderse a otras pueblas lo que favoreció la explotación a gran escala de los recursos pesqueros, al no tener que depender de traer la sal de otros lugares. También ofrecía buenos rendimientos la pesca fluvial, especialmente la del salmón, aunque buena parte de ellos se destinaría al consumo doméstico y pago de rentas señoriales. Son famosos los pleitos entre el concejo de Pravia y el obispado de Oviedo por los derechos de pesca del salmón, en el siglo XIII, que terminaron, en 1305, con el acuerdo entre los personeros de la puebla y los representantes de la mitra y cabildo, a quienes se reconoce la mitad de todos los salmones y demás especies que se pescasen desde la desembocadura del río Arango en el Nalón hasta el mar, correspondiendo la mitad restante, desde Ambas Mestas hasta allí, al concejo de Pravia.

 

 

 

 

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