Ecos de Pravia

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En mí no cabe partida ninguna mala

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Los días 22, 24, 25, 26 y 27 de octubre se celebraron las XIX Jornadas Literarias, XVII en Pravia, dedicadas este 2019 a “Literatura: tradición y oralidad”. Como es tradicional, intervino en la inauguración nuestro Cronista Oficial, el escritor Pepe Monteserín, con un precioso y erudito texto sobre la universal tonada La praviana, titulado En mi no cabe partida mala. Agradecemos que nos haya permitido reproducirlo aquí y el audio de su madre, Luisa Corrales Aguirre, casi cien años, cantándola.

 

Soy de Pravia, soy de Pravia
y mi madre una praviana
y por eso en mí no cabe
partida ninguna mala.

Ésta es la letra de la tonada o asturianada que denominamos La praviana. Cuatro versos octosílabos, con rima asonante, una de ellas interna; se repiten el 1º y el 2º verso, también el 3º y el último, ese hipérbaton de “partida ninguna mala”.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define “Praviana” como “Canción popular asturiana”. El Asturias (1895) de Bellmunt y Canella muestra la partitura de La praviana, habla de asturianadas, tonadas y de cantadores de la quintana y una cita del historiador Antonio de Juan Banzes y Valdés (Riberas de Pravia, hacia 1734-1824), acerca de La praviana: “Un romero de voz potente lanza a los aires la canción clásica de la tierra (…) la tierna y sentidísima praviana”.

No es voz potente de romero pero voy a poneros la voz dulce de mi madre cantando La praviana a sus casi cien años.

y por eso en mí no cabe
partida ninguna mala.

Al final del capítulo 34 de la segunda parte del Quijote, cuando Sancho escuchó “un son de suave y concertada música formado”, le dijo a la duquesa:

Señora, donde hay música no pueda haber cosa mala.

En la obra de teatro La praviana, de Vital Aza (estrenada en el Teatro Lara de Madrid en 1896), se canta esta tonada en la escena 12ª y en la 20ª y última. Igualmente, en la adaptación de un servidor, La praviana de Madrid, estrenada en el Auditorio José Barrera, de Pravia, en 2015, canta una versión libre el personaje Julia (la actriz Paula Mata) con tutti en el acto final.

El etnomusicólogo Alan Lomax (Austin, USA, 1915-2002), publicó una grabación anónima de La praviana (Alan Lomax in Porrúa, Llanes, November 1952), editada por Judith Cohen, que se conserva en el Fondo de Música Tradicional, de la Institución Milá y Fontanals, de Barcelona.

Escribe Alan en su álbum que La praviana es muy popular como asturianada, cantada por solista a capella. Dice que la cantante utiliza una técnica vocal culta, recogida en el cancionero de Rufino González-Nuevo Miranda (Avilés, 1831-1921), Todo por Asturias (1885) y en los cancioneros de Víctor Sáenz Suárez (Oviedo, 1841-1932), Pot-Pourri de Cantos asturianos (1865), y de José Hurtado (Oviedo, 1927), el primero de los 100 cantos populares asturianos escritos y armonizados para canto y piano (1890). Cuenta Alan que Eduardo Martínez Torner solía interpretarla al piano en las conferencias-concierto que dio en torno a 1915. En la caja que conserva esta grabación, Alan Lomax anota: “Soy de Pravia, very pretty tune”.

La praviana había pasado de tonada de chigre a música fina y gozaba de gran prestigio entre los músicos cultos que se acercaron al folclore en aquellas décadas. Antonio Pozo “El Mochuelo” (Sevilla, 1868-San Rafael, Segovia, 1937) fue el primer intérprete de canción asturiana en grabar un disco; en 1904, Gramofone, dirigida en España por Alberto Reich, registró La Praviana en cilindros de cera. El actor y cantante Cándido Pérez, cantó y grabó La praviana, en la cara A, de La Voz de su Amo, en un disco de pizarra, a 78 rpm, acompañado a la gaita por Manuel Dopazo (Silleda, Pontevedra, 1888-Córdoba, Argentina, 1952).

La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington, de las más importantes del mundo, cuenta con 10 grabaciones centenarias de tonada asturiana, y de esas diez sólo una está repetida, la segunda y la décima: La praviana, grabada en 1909 por Ramón García Tuero “Gaiteru Lliberdón” y en 1919, por José Martínez “Botón”, bajo de Los Cuatro Ases.

El Cancionero musical de la lírica popular asturiana, de Eduardo Martínez Torner (Establecimiento Tipográfico Nieto y Compañía, Madrid, 1920), dice de nuestra pieza: “Canción de empleo indeterminado, transcrita en Pravia. Se conoce con el nombre de La praviana, y es, ya de antiguo, muy usada en la parte central de Asturias”. De todas las versiones de La praviana, cuenta Gabriel Martínez García en la Gran enciclopedia asturiana, ninguna tan afortunada como la que escribió Martínez Torner, en Cuarenta canciones españolas armonizadas (1924), de “sencilla factura contrapuntística, donde hace jugar tres voces en un dibujo simple y encantador, prestándole cierto matiz melancólico el modo menor, Mi menor, en que está compuesta”. Aunque otras variantes se interpretan en modo mayor.

En el ensayo coordinado por Adelaida Sagarra Gamazo, Liberales, cultivadas y activas (Universidad de Salamanca, 2017), Matilde Olarte Martínez dedica su capítulo a las veladas musicales de la Casa Hispánica en la Universidad de Columbia, Nueva York, e incluye una nota de la Secretaría del antiguo Instituto de las Españas, de 30 de abril de 1928, donde consigna las características del repertorio que interpretará el coro del Instituto en la Fiesta de la lengua española; en ella alude a La praviana y dice: “La Praviana, song of the mountains, presents in a beautiful manner the eco of the time”.

En Bellezas de Asturias (Diputación de Oviedo, 1928), cuando su autor, Aurelio Llano de Roza, llega a Pravia, y llega en la página 232, dice: “Entramos en la risueña villa de Pravia, donde nació la canción llamada La praviana:

Soy de Pravia, soy de Pravia
y mi madre una praviana
y por eso en mí no cabe
partida ninguna mala.

La letra viene a expresar que en una persona nacida en Pravia y de madre praviana no cabe ninguna mala partida, es decir, ningún mal envite ni mala compañía. “Señora –decía Sancho a la duquesa–, donde hay música no pueda haber cosa mala”.

El 24 de septiembre de 1953, el periódico ABC, publica un reportaje firmado por M. Pérez Buendía, en cuyo titular asocia la marca Anís de la Praviana (industria que nació en el siglo XIX) con la tonada “Soy de Pravia”; habla en él de “una anciana canción asturiana de ancho tipismo local cuyas melodías, a pesar de las mutaciones de los tiempos, siempre son mozas y nunca se olvidan. Puesta en los labios de los hijos de la tierra, sobre todo de aquellos para quienes los azares de la vida les separaron de ella, fecunda imágenes del suelo donde su luz primera vieron […] aloja en su seno un mundo de añoranzas […] y el consuelo infinito de muchas esperanzas”, y añade que “si La Praviana habla a Asturias de su grato canto, el Anís de la Praviana lo endulza y alegra con una particularidad: no haberse encerrado en sus límites regionales”.

Los Cuatro Ases de la Canción Asturiana, José Menéndez Carreño “Cuchichi”  (1890-1978), José María Martínez Suárez “Botón” (1892-1942), Vicente Miranda Rodríguez (1897-1975) y Enrique Claverol Estrada, cantaron también La praviana; Juan de Águila da cuenta de La praviana en Las canciones del pueblo español (Unión Musical Española, 1977); Diamantina Rodríguez (Villamexide, Quirós, 1920), exhibe La praviana en su biografía; también Belén Arboleya (Lieres, 1972), gaitera y cantadora…

Se canta La praviana en todas partes y la cantaron figuras de toda índole: El Presi, el Cuarteto Torner (Luis Estrada, Roberto González, Arsenio Fernández-Nespral y Emilio García); la cantó Carmen Moreno con el Chato de la Isla, por bulerías, acompañados a la guitarra por Paco de Lucía y Ramón de Algeciras; el cantante asturiano y compositor y musicólogo Héctor Braga; el Coro Fundación Príncipe… Un dicho nuestro, centenario dice: “Y la música en Pravia”.

En Cantares asturianos, Sara Illana Arias e Ismael Arias cuentan que la línea melódica de La praviana se hizo tan popular que sobre su estructura de “tonada dura” (en las que la cuerda es la dominante) se creó el subgénero de “las pravianas”, que florean por encima de la dominante. En el árbol flamenco de la “toná”, según Flamenco (Tribuna Ciudadana, Oviedo, 2005), de Marián Pidal y Romualdo Molina, en una de las ramas llamada “cañas”, soleá arriba, más allá de los tangos y tanguillos llegamos a los “cantes de importación” y las “pravianas”.

Además del citado Antonio Pozo “El Mochuelo”, Gabriel Díaz Fernández “Macandé” (Cádiz, 1897-1947), se basó en esta tonada para crear su famoso pregón que anunciaba caramelos en las calles gaditanas; pregón que en la serie de TVE, Arte y artistas flamencos, recrea Chano Lobato con aire de praviana. E incorporaron La praviana a sus grabaciones El Niño de la Rosa Fina de Casares, con aire de toná (en el título a La praviana añade: “Soy de Pravia, señores”) acompañado a la guitarra por Pepe de Badajoz; el Cojo Luque (Praviana, asturianada flamenca), el Chato de Valencia, el Niño de la Isla, Pepe Marchena, María La Talegona, Jesús Heredia y Manuel Tejuela, acompañado a la guitarra por Pepe Habichuela, grabada con aires de giraldilla, según unos, con aire de toná flamenca según otros.

En sus discos Viejos y nuevos senderos del flamenco, dedicado a la recuperación de viejos cantes, Jesús Heredia Flores, cantaor gitano (Écija, Sevilla, 1933), incluye La praviana, que grabó en 1995.

El 22 de octubre de 2009, en el Club de Prensa de La Nueva España, en Oviedo, en la conferencia “Asturias en el flamenco”, Miguel Rodríguez Coto dijo que Asturias está presente en Andalucía a través de la farruca y el garrotín, y alguien defendía que la farruca y el garrotín venían de una mezcla de praviana y gallegada. Por cierto, Botón compuso y cantó una versión en la que a los versos de “Soy de Pravia y mi madre una praviana”, añade “Soy de Faro y mi madre una farruca”.

El término farruca viene de farruco, así se referían los andaluces al gallego o asturiano recién salido de su tierra. Unos dicen que la farruca la llevaron a Andalucía los gitanos nómadas que pasaron antes por Asturias; otros, como Vicente Escudero y Caballero Bonald, que fueron los asturianos quienes mezclaron el folclore en el puerto de Cádiz, de la que emigraban a América, y según José Ruiz Sánchez (Congreso de Benalmádena, 1978) estos cantes y pravianas nacieron con la estancia en Ronda (Málaga) de una columna de asturianos mandada por el General Ballesteros durante la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Me cuenta Jesús Arango, praviano que fue consejero de Agricultura (1982-1987), que en el año 2011, cuando Jaime Izquierdo Vallina presentó en Oviedo La casa de mi padre, lo acompañaba la cantante malagueña Diana Navarro, que al final del acto se arrancó cantando a capela La praviana.

Rocío Bazán, en “Recital de cante” el 27 de septiembre de 2014, con Manuel Herrera a la guitarra, en el dormitorio alto del Convento de Santa Clara, en la Bienal de Flamenco de Sevilla, cantaron y tocaron sin micrófonos, es más, la prueba de sonoridad la hicieron con La praviana. Rocío declaró que aprendió La Praviana en la grabación de Francisco Doncel Quirós, el citado Niño de la Rosa Fina.

El 31 de octubre de 2015, en el Aula Magna Tirso de Molina, de Soria, la Coral de Soria y el Coro Ángel Émbil, de Pola de Siero, cantaron conjuntamente, lo leí en el repertorio, una “Giraldilla-Praviana”.

Es Pravia conocida en el mundo por su historia milenaria, capital de los pésicos en el siglo VI a.C., Flavium Avia del siglo I, corte en el siglo VIII, donde se formó Alfonso II; en Pravia luce la Piedra laberíntica del rey Silo y en Pravia nacieron grandes personajes, muchos de ellos emigrantes, uno navegó con Magallanes en la vuelta al mundo. Ya en la era Moderna, Pravia dio nombre al susodicho Anís de la Praviana, también a un jabón, Heno de Pravia, de la casa Gal. Pedro Muñoz Seca, en La venganza de Don Mendo, dedica unos ripios a Pravia y a este jabón en el acto 2º, por boca de Juan, uno de los tres primos pravianos de Don Nuño:

Para lavar el baldón,
la mancha que nos agravia,
Conde Nuño, henos de Pravia.

En el concejo de Las Regueras hay un caserío llamado Pravia; en Sograndio hay un caserío denominado Pravial; en Cecebre, La Coruña, la parroquia de Pravio, en Vilalba, Lugo, enraizó el Árbol da Pravia, un arce blanco centenario, emblemático, que da nombre a la calle principal, Rúa da Pravia; en la República de Santo Domingo existe el municipio Peravia, anaptixis de Pravia, a su vez es Pravia aféresis de Per Avia, vocablo preindoeuropeo que significa «Junto al río»; en el municipio de Sibanicú, en la provincia cubana de Camagüey, hay una localidad llamada Praviana, y La Praviana es un barrio famoso de ambiente nocturno en la capital de San Salvador.

Uno de los versos del himno oficial de Pravia, escrito por un servidor, alude a La praviana, con la que empieza mi estrofa:

Soy de Pravia, soy de Pravia,
del Narcea soy y del aire,
soy de sal y soy de sangre,
soy la memoria y la savia. 

De ahí que en estas 17ª Jornadas literarias “Tradición y oralidad”, quiero proponer a mi alcalde que La praviana, tonada que traspasó fronteras y tocó el Cielo, sea declarada Hija Predilecta, o Música Predilecta del concejo y se le rinda homenaje. No se trata de una persona, la letra y la música son de autoría desconocida, pero La praviana contiene multitudes, y acá la traigo por amor, porque soy de Pravia y mi madre una praviana y donde hay música no puede haber cosa mala.

Felices jornadas.

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