Ecos de Pravia

Un sitio para divulgar curiosidades y noticias del pasado reciente del concejo de Pravia.

Romance para cantar los urbanos de Pravia…

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Romance para cantar los  urbanos de Pravia en danza prima el dia 24 de julio de 1835, por ser el de la Reyna Governadora [sic] a quien lo dedica su autor es el título que encabeza este largo poema, inédito, que os mostramos. La Reyna Governadora es María Cristina de Borbón, madre de Isabel II, y el poema una alabanza a los defensores de Bilbao, durante el sitio que se produjo entre 10 de junio y el 1 de julio de 1835,  en el marco de la primera guerra carlista.

Sorprende la cercanía de los hechos narrados al momento en que se produjeron, dándole al poema un toque casi “periodístico”. También es una prueba de la enorme repercusión que tuvo el suceso, narrado con todo detalle por Benito Pérez Galdos en Zumalacárregui, uno de los Episodios Nacionales. El autor, claramente liberal, exhorta a los pravianos a defender los nuevos valores  a imagen de lo que hicieron los bilbaínos y establece una clarísima relación, no sabemos si intencionada o no, entre los nuevos valores políticos y lo urbano, frente al conservadurismo retrógrado del Antiguo Régimen representado por los carlistas.

Coro
La patria nos llama amigos:
necesita nuestro esfuerzo:
azote al siervo villano,
cadena al esclavo inquieto.

Si fue un día en que el suplicio
del hombre libre era el premio,
ya pasó aquel tiempo infando,
sucumbió el tirano imperio.

Ya el Hispano osado y libre
levanta la vista al Cielo
y despareció a sus ojos
del déspota el hosco ceño.

Contemplazle [sic] allá en Navarra
entre vil caterva envuelto,
huyendo despavorido
a ocultarse en monte espeso.

Huyó sí; y en sus guaridas
le perseguirá el guerrero
valiente que el arma empuña
por la libertad del suelo
que vio su infancia oprimida
y gimió so el yugo férreo.

Sus fanáticas gavillas
ansiosas de sangre y fuego,
se acercaron a Bilbao,
el botín creyeron cierto:

hambrientas ya entre los bosques
como el lobo en el Invierno,
les ofrecieron sus pagas
en aquel ínclito pueblo.

“En Bilbao no hay murallas,
los mandarines dijeron,
no hay fosos, no hay entradas,
no castillos, ¿qué tememos?”

¡Infelices! no sabían
que del libre el ancho pecho
por sí solo es fuerte muro
que aterra al esclavo el verlo.

No sabían que en Bilbao
cada urbano era de acero
un adarve impenetrable
para el vil esclavo hambriento.

La furibunda canalla
se acerca no obstante al pueblo;
el botín lleba [sic] a la vista,
la rapiña será el premio
de su atrocidad: sus gritos,
un brutal rabioso encuentro
a otros aterraría
que no al bilbaíno esfuerzo.

Un puñado de valientes
cuya sangre hervía en el fuego
del sacrosanto heroísmo
que abriga el libre en su pecho,
sale a contener las hordas
de viles y obscuros siervos.

El honor es su divisa,
la libertad su alimento;
la Patria, la cara Patria,
infunde ardor en sus pechos.

De Isabel el nombre santo,
de Cristina el noble acento,
torna en héroes sus hijos
que a la lid corren serenos.

“Urbanos: este el día
de gloria y honor eterno:
Helos allí, son esclavos;
Viva Cristina y a ellos.”

A cuyas vrebes [sic] palabras
exaltado el noble esfuerzo
de aquel pequeño escuadrón
que a Isabel lleva en su centro;
rompe, arrolla y aniquila
cuanto se pone a su encuentro.

A su vista acobardado
el sitiador sin aliento,
ya no piensa en la rapiña,
resistir solo es su intento.

En vano el cañón retumba
con su aterrador estruendo,
y silba [sic] bala homicida,
y la bomba estalla en suelo:

Todo en vano: los valientes
abanzan [sic] por entre el fuego
de encumbradas baterías
que de antemano se han puesto,
y venciendo mil peligros
el triunfo premia su esfuerzo.

Loor eterno al bilbaíno:
su heroísmo será inserto
a par con el de Numancia
en los annales del tiempo:

y dará lección al mundo
del poder que tiene un pueblo
do la libertad se abriga
y la unión pone su asiento.

Brabos [sic] urbanos, tened
en la memoria este ejemplo:
si vuestra alma es alma libre
no tema no el vil intento
de esa caterva humillada
que profana el patrio suelo:

De la obscura hipocresía
por siempre se rasgó el velo:
acabó ya el despotismo
para no tomar su Imperio.

Y si con nuestras costumbres
damos de virtud ejemplo,
nuestra Patria hoy abatida
grande será con el tiempo.

Crecerá Isabel en días;
saldrá el Sol y medraremos,
y será el nombre “Cristina”
siempre de feliz recuerdo.

 

Un pensamiento en “Romance para cantar los urbanos de Pravia…

  1. Pingback: Benito García Casielles Meana en Pravia | Ecos de Pravia

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