Ecos de Pravia

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7 de octubre de 1837: un episodio de la primera guerra carlista en Pravia

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escaramuza inclan

Escenario del enfrentamiento entre carlistas y la Milicia Nacional de Pravia, 7 de octubre de 1837.

Si bien la guerra no había cesado en Asturias, ni la importancia de las partidas ni la de las acciones de guerra llaman la atención al historiador. Son, más que otra cosa, escaramuzas sostenidas por grupos poco numerosos contra pequeños destacamentos de milicianos o tropa. Lo que más se destaca en 1837, si dejamos aparte la caída en poder de los cristinos del Brigadier Valle, cuando pasaba de la provincia de Palencia a Asturias para tomar el mando de los asturianos y organizar la guerra, y la muerte del Comandante Réjula en la provincia de Santander, cuando iba a levantar fuerzas, (…) es un combate sostenido en el mes de agosto en Peñamellera por una pequeña partida, que tuvo corta vida. El 7 hubo un combate en Naraval entre otra partida y los nacionales de Onís. Otra partida, levantada en este mes por la parte de Pravia, tiene un combate en Inclán. (En Historia del tradicionalismo español, Melchor Ferrer, Domingo Tejera y José F. Acedo, 1941-1979, tomo XIII). También Rafael Lorenzo Antón en La primera guerra carlista en las Asturias de Tineo (Tineo, Asociación Cultural Conde de Campomanes, 2002) hace referencia al episodio de Inclán: Por los montes avilesinos y pravianos, también es notoria la aparición de pequeñas cuadrillas facciosas que asaltan y saquean esos municipios, aumentando y reuniéndose hasta crear una partida de cierta consideración que por su tamaño y la envergadura de sus acciones requiere la intervención del ejército provincial. Hay un fuerte encontronazo en Inclán (Pravia), favorable a los leales cristinos, desplazándose los rebeldes hacia el centro occidente. En el Archivo Histórico Municipal se conservan varias comunicaciones que nos permiten reconstruir lo sucedido los días 6 y 7 de octubre de 1837.

Todo empezó la mañana del 6 de octubre, cuando el entonces juez de primera instancia de Pravia, Benito Casielles Meana, tuvo noticia de que en el monte de las Palancas, limítrofe de este partido y el de Luarca, se formaba una facción contra las libertades patrias, según informa José Rodiles, entonces comandante accidental de la Milicia Nacional praviana, en un informe aprobado en la sesión plenaria del Ayuntamiento de Pravia de 2 de junio de 1840. La sierra de las Palancas, entre los concejos de Valdés y Cudillero, cuya cota máxima es el pico Paradiella, es atravesada por el llamado Camín de los Vaqueiros, muy utilizado en la antigüedad, pues a pesar de sus subidas era más directo que el de la costa. Sigue contándonos José Rodiles que el juez, inmediatamente se puso en marcha hacia aquel punto cuatro horas de esta villa; tocó en Cudillero de donde tomó para que le acompañasen cuatro Nacionales, y con rapidez increíble registró varias casas sospechosas en las parroquias de Luiña siendo ya de noche. Recogido a la posada de Soto sin hallar novedad ostensible, se vio a las tres de la madrugada siguiente con la de que un grupo considerable de facciosos se había reunido allí inmediato. Se preparó para la defensa, decidido a morir con los cuatro Nacionales y el Comandante que le asistían, sin olvidar por eso la circulación instantánea de partes a todas las autoridades y destacamentos del contorno para que concurrieran a sofocar en su origen aquél foco de insurrección.

Por la comunicación del juez al Alcalde de Pravia, en Soto de Luiña, el 7 de octubre, al rayar el sol, conocemos más detalles de la agitada noche pues una porción no despreciable de gente armada asaltó al estanquero de la contigua parroquia de San Martín, dirigiéndose hacia el Rellayo, hacia donde sale Casielles Meana en su persecución, mientras le solicita al Alcalde que reúna inmediatamente la Milicia Nacional disponible y que salga hacia este pueblo para tomar el partido que dicten las circunstancias y noticias sucesivas que se adquieran.

Literalmente al mismo tiempo, al amanecer del día 7, Vicente Arango Valdés, alcalde constitucional de Cudillero, escribe al de Pravia para darle cuenta de los hechos y reclamar también que la Milicia Nacional salga en persecución de los sublevados:

Habiendo salido en la anterior noche en persecución de una partida armada que se decía existía en la altura de las Palancas, al llegar al término de la Madalena, parroquia de San Martín de Luiña, me da parte el celador de Barrio de la misma que en dicho término de la Madalena habían herido mortalmente al Estanquero [en esta época era  el administrador de cualquier tienda dedicada a la venta de productos sujetos a monopolio de la Corona: tabaco, goma, naipes, chocolate…] de él habiéndole exigido el dinero de Rentas Nacionales gente armada y según informes se compone de diez y seis hombres armados poco más o menos y como el acontecimiento sucediese a las tres de la noche es verosímil que los ofensores se refugiasen a los montes de hacia Ablanedo y la Espina y se lo participo a V. para que valiéndose de la Milicia Nacional de ese concejo salgan en su persecución que reclamo y más medidas oportunas consiguientes a conseguir un fin tan interesante.

Nota de Francisco Pérez, alcalde de barrio de San Martín de Luiña. AHM 97/1

Nota de Francisco Pérez, alcalde de barrio de San Martín de Luiña. AHM 97/1

Junto a su oficio, Vicente Arango Valdés incluye la nota de un tal Francisco Pérez, alcalde de barrio San Martín de Luiña, que se vió involucrado en los sucesos: Hoy siete de octubre estando en mi trabajo vino nun parte que está tropa en Villameján y que para la vida me presente. Obedecí sin saber a quién y los encontré en el carbayedo de la casa de Inclán y formaron y me preguntan si ha cobrado la contribución y les dije que ya estaba en Oviedo y que pena sabida les presenté el recibo y entonces se asoma otra partida de urbanos y comenzaron a batirse. Yo me escapé de entre los facciosos. Es lo que se me ocurre. 

El desarrollo de la lucha en el carballedo de Inclán nos lo cuenta Lorenzo Valdés Bango, que comandaba la partida de urbanos que salió en persecución de los carlistas, en un oficio dirigido al Alcalde de Pravia, en Inclán, el mismo 7 de octubre, a las doce y media de la mañana: En este momento llegó la partida de Nacionales a esta en persecución de los facciosos ladrones que estuvieron esta mañana en Villafría. En la bajada de Villameján y robledal de la Casa de Inclán se les dio caza y después de algunos tiros que se les dirigieron por seis que iban algo adelantados, y que recibieron aparapetados en los robles, y contestando con sus fuegos, celaron a huir en desorden y con tal precipitación que en el terreno quebrado por donde emprendieron su retirada fue ya imposible darles nuevo alcance. Cansada la partida con la (¿?) persecución y sin tomar alimento en toda la mañana fue preciso darle algún descanso en esta para que tomasen alimento. Se cree hayan tomado dirección de Ablanedo o Mallecina y por lo mismo le procurará adquirir noticias ciertas de su paradero.

Es Miguel Ramón del Busto, como única autoridad, en su respuesta a Lorenzo Valdés Bango, quien nos informa del resultado de la actuación de los liberales pravianos: En este momento que son las siete de la noche, supe que usted y demás Nacionales de esta villa se hallaban en esa de Villafría y ¿? de manifestarles que a las tres y media de esta tarde se presentaron con un faccioso prisionero los Nacionales don Rafael García y don José Solís. A las cuatro de esta misma tarde entró triunfante la milicia de Arango con otros cinco, y todos seis pertenecían a la gavilla que ustedes pusieron en dispersión.

Volviendo al informe de José Rodiles sabemos que seguida la correspondiente causa por el mismo señor Juez y remitida a la Audiencia, pagaron tres con el último suplicio su atentado y los demás se hallan en presidio, y también que, tres años después, esta villa y todos sus habitantes recuerdan aún la consternación de aquellos días; porque el señor juez de quien se habla y demás que le acompañaron, los contempló todo el pueblo asesinados, y no sin alguna razón se le graduó de temerario por su arrojo en tan críticos momentos. Lo cierto es que en buena hora se dirigió al sitio de la reunión; pues a no haberlo hecho, y puesto en juego su vida, tal vez antes de tres días hubiera ardido la provincia en una insurrección inestinguible: las Vascongadas se hubieran enlazado con Galicia, y hecho dueño el Pretendiente de toda la costa septentrional del Reyno a que aspiró siempre, acaso no tendría la guerra desoladora el desenlace que dichosamente disfrutamos.

felicitacion accion palancasBenito Casielles Meana fue felicitado pública y expresamente por la acción de las Palancas, como muestra el oficio de Pablo Mata Vigil, entonces ministro de Gracia y Justicia en el gabinete de Eusebio Bardají Azara, fechado en Madrid, el 17 de octubre de 1837: S. M. la Reyna Gobernadora ha visto con satisfacción el celo y eficacia con que V. ha contribuido a exterminar la facción que se formaba en el monte de Palancas, de que se ha enterado por su parte de 7 del corriente, que se ha servido mandar que se den a V. las gracias en su Real nombre. Lo que digo a V. de Real orden para su inteligencia y satisfacción.

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