Ecos de Pravia

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Benito García Casielles Meana en Pravia

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Don Pedro López de Grado y Omaña, alcalde presidente de Ayuntamiento de esta Villa de Pravia y su concejo, comandante de la Guardia Nacional a caballo del mismo: D. Bernardino de Busto Miranda, procurador del común y D. Miguel de Busto Miranda secretario de dicho ayuntamiento= certificamos: que don Benito Casielles Meana juez de primera instancia de la referida villa y su partido, se halla desempeñando este destino desde primero de septiembre de mil ochocientos treinta y cuatro, desde cuyo día se ha ahitado individuo de la milicia urbana hoy Guardia Nacional de este dicho concejo en el arma de caballería: por sus antecedentes políticos y literarios fue recibido en el pueblo con entusiasmo y júbilo: contribuyó poderosamente con su conducta y ejemplo a mejorar el espíritu público en favor de nuestra augusta Reyna y libertades patrias y al armamento y formalización de dicha Guardia Nacional: y en el ejercicio del grave destino que desempeña, ha dado y está dando repetidas pruebas de consumada inteligencia, ilustración y cordura, cuyos títulos le hacen acreedor al aprecio y benevolencia del Ayuntamiento y del público. Conste donde convenga, y lo firmamos en Pravia y abril seis de mil ochocientos treinta y seis = Pedro López Grado = Bernardino de Busto = Miguel Ramón del Busto secretario

En plena madurez y con cierta proyección como escritor y jurista, se incorpora Benito Casielles Meana a su nuevo destino como Alcalde Mayor, equivalente a juez de primera instrucción, de Pravia, el 1 de septiembre de 1834, donde permanecerá hasta febrero de 1838, cuando toma posesión del mismo cargo en Lugo.

Cuando Benito llega a Pravia se encuentra con una economía sustentada en las tareas agrícolas y ganaderas, con pequeñas aportaciones complementarias del artesanado, el comercio, de marcado carácter local, y la pesca. El río Nalón constituía, aún sin puentes que lo salvaran, una gran barrera para las comunicaciones y el mal estado de los caminos se refleja constantemente en la documentación municipal de la época. En 1820 se había inaugurado el nuevo cementerio de Garonda y gran parte de la muralla había sido derruida por la construcción de nuevas casas y las necesidades de expansión urbana. En el plano administrativo, la villa acababa de ser designada cabeza de su partido judicial, que comprendía los actuales concejos de Pravia, Muros de Nalón, Candamo, Grado y parte del de Salas (parroquias de San Antolín, San Esteban, San Justo y Santa Eulalia, llamadas de las Dorigas), y en el político, nos situamos en los convulsos tiempos de la primera guerra carlista.

Conservamos algunos documentos en el Archivo Histórico Municipal que nos hablan de la actividad de Benito Casielles Meana en el ejercicio de su profesión, como un oficio de 9 de diciembre de 1834 dirigido al Alcalde a propósito de un incidente con un criado suyo de donde deducimos que los desplazamientos entre las diferentes localidades del partido judicial eran frecuentes u otro que dirige al pleno municipal sobre el mal estado de la cárcel, fechado el 18 de enero de 1837, en la que escribe que el abandono de la cárcel de esta villa ha llegado hasta el extremo de no hallar en ella más que los presos bajo su palabra, según he medido al ir a hacer la visita semanal no hace mucho. Ordinariamente está al cuidado de una mujer con las puertas de los cuartos y aún la de la calle y pasillo abiertas, sin contar otros excesos que se notan. Espero pues que tomando en cuenta este Ayuntamiento la grave responsabilidad a que está expuesto, procederá al nombramiento de otro Alcayde o exigirá del que existe la fianza competente; pues yo para salvar la mía cumplo con esta comunicación y la que haré en su caso a la Audiencia Territorial con la advertencia de que en dicha cárcel existe un reo rematado a ocho años de presidio, con otros de no tan graves condenas. Pero el episodio más conocido de su estancia en Pravia fue la participación en la acción de Palancas, que ya hemos contado con detalle en 7 de octubre de 1837: un episodio de la guerra carlista en Pravia.

Miembro de la Sociedad Económica de Asturias desde julio de 1834, además de las funciones propias de su oficio, sigue dedicado a la literatura y cultivando, como buen humanista, sus muchos intereses, sobre todo las antigüedades y la historia. Gran dibujante, se conservan varias láminas en las que reproduce inscripciones, dos de ellas recogidas por Ciriaco Miguel Vigil en Asturias monumental, epigráfica y diplomática. De este periodo es el Romance para cantar los  urbanos de Pravia en danza prima el dia 24 de julio de 1835, por ser el de la Reyna Governadora [sic] a quien lo dedica su autor, clara muestra de la filiación liberal del autor.

En el terreno personal, es en Pravia donde contrae nuevo matrimonio, el 6 de agosto de 1836, con María Dolores Busto, enlazando así con una de las familias más antiguas y de mayor nobleza de la villa. María Dolores Busto era hija de Miguel del Busto Miranda, que en el padrón de 1815 aparece como capitán de marina retirado, y María del Carmen Reguera. Fueron sus hermanos Bernardino, Miguel, Ramón, Fernando y Lorenzo.

En noviembre de 1837 es destinado al juzgado de primera instancia de Albacete, al que renuncia, y en diciembre al de Lugo, del que tomó posesión en febrero de 1838. Allí nacerá, el 22 de mayo, el primer hijo de la pareja: Jesús Casielles Busto.

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