Ecos de Pravia

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La capilla de San Juan en Quintana

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… con el lugar de Quintana, que es de los señores del valle, y donde tienen casas principales don José de Salas Navia y Arango y don Ignacio Flórez y Arango, ambos regidores de este concejo, y que quizá son partícipes del antiguo solariego de la casa de Arango, al menos estas casas están situadas en lo mejor que a dicha Casa correspondería en su principio. (…) En la misma parroquia de San Martín de Arango, a la orilla del camino real, casi en lo más llano del valle, está la capilla de San Juan Bautista, fábrica de primer orden respecto a los templos de Asturias, y capaz de iglesia parroquial, con grande ventaja, si se coteja con la que actualmente lo es, y llevamos notada. Compónese de cuerpo de iglesia, capilla mayor y sacristía; todo de bóveda, anchuroso y muy decente, con su pórtico que sostienen buenas columnas de piedra, con su espadaña y campanario conforme a lo demás del templo. Tiene sobre la puerta del costado derecho las armas de los Cuervo de Arango, y las de Selgas y Albuerne. Fundóla un canónigo dignidad de la iglesia de Oviedo el siglo último: como consta de una larga inscripción, que tiene en una piedra, al lado del evangelio en la capilla mayor. Tiene algunas misas cada semana de fundación; y no hay más capellanías que una fundada en ella. De todas y de la capilla es dueño y presentero don José de Salas Navia y Arango por su casa del inmediato lugar de Quintana que, como va dicho, corresponde a la parroquia de Allence.

Antonio Juan de Bances y Valdés en Noticias históricas del concejo de Pravia

 

Fueron, efectivamente y como apunta Bances y Valdés, Arangos los fundadores de la capilla, según leemos en la inscripción situada en el dintel de la entrada de la sacristía, que os transcribimos modernizada: Esta Iglesia fundaron don García de Arango, tesorero en la Santa Iglesia de Oviedo, y Diego de Arango, su hermano, Arcipreste de Pravia y cura de Cordovero y Linares, y la dotaron en cuatro misas cada semana perpetuamente para lo cual dejaron cien ducados de renta al capellán que la poseyere nombrado y apresentado por el heredero que dejaren y dotaron su fábrica en sesenta reales y medio cada año 1645. Se equivoca nuestra autor cuando afirma que no hay más capellanías que una, puesto que, por otra inscripción fechada en 1666, sabemos que García de Arango y Malleza, también tesorero y canónigo de la catedral de Oviedo y sobrino de los fundadores, fundó otra a honra y gloria de Nuestra Señora Santa María de Gracia con tres misas cada semana perpetuamente, dotándola con setenta fanegas de escanda y cincuenta ducados de réditos de censos. Además, este García de Arango y Malleza le dio su aspecto actual pues la adornó con el retablo, bóveda y ornamentos de plata y seda. Y enlosó la capilla mayor y hizo el pórtico (…) y añadió a la fábrica treinta y dos ducados de renta a más de los sesenta reales y medio que tenía con obligación de que cada sábado en la tarde se den dos reales a los capellanes para que digan una Salve a Nuestra Señora cantada.

José de Salas Navia y Arango, dueño de la capilla a finales del siglo XVIII, era juez noble del Concejo de Pravia en 1791 y aparece inscrito en el padrón de 1801 como caballero regidor perpetuo de este Concejo con su mujer Bárbara Valdés Bango y sus hijos José, que sabemos hizo carrera militar, Antonio, Ramón y Francisco de Paula. En el mismo padrón aparece también un hermano de José, Francisco de Salas Navia y Arango, presbítero y cura de Barcia. Heredó la capilla Ramón Salas Bango, el tercero de los hijos, nacido en 1794, que casó con María Rodríguez, hija de Francisco Rodríguez, natural de Pravia, y Bárbara Álvarez, natural de San Tirso de Candamo . El matrimonio tuvo cinco hijos: Remigio, Luciano, Marina, Susana y Eusebio. La casa principal de la familia era la que hoy conocemos como de Salas Cienfuegos, número 13 en la calle del Rey, hoy número 18 de la calle Jovellanos.

Eusebio Salas Rodríguez, en “La Rábida. Revista Colombina Iberoamericana”, año VII, nº 74, 31 de agosto de 1917, pág. 8.

Marina se casó con Baldomero Rodiles, a finales del XIX inspector de la Fábrica de Tabacos de Valencia, y Susana con Dionisio García del Valle, padres de Ramón García del Valle, que da nombre a la antigua calle del Porvenir por su intervención para conseguir que el trazado del ferrocarril Gijón-Ferrol pasara por Pravia. Eusebio Salas Rodríguez hizo carrera en la administración, fue diputado provincial, alcalde de Pravia y gobernador civil de varias provincias.

En diciembre de 1885 fallece María Rodríguez y al año siguiente, en diciembre de 1886, le sigue su marido, Ramón de Salas, que testó ese mismo año ante Fernando Suárez Arrojas. El reparto de la cuantiosa herencia fue un proceso largo y dificultoso, según deducimos de la documentación que ha llegado a nuestras manos, como parte del Archivo Benito Casielles Meana. El encargado de hacer los lotes objeto de la herencia fue Jesús Casielles Busto y la cuestión se prolongó hasta 1890, cuando Baldomero Rodiles, en representación de su mujer, Marina Salas Rodríguez, le escribe para agradecerle su intervención en el asunto:

(…) recibí tu grata del 6 por la que me participas haberse terminado la partición de la familia y (…) me congratulo de veras por su terminación olvidando cuantos incidentes ocurrieron durante su tramitación hijos tan solo de genialidades. Lo que me es difícil explicar es como tú has tenido la calma y resignación necesarias para aguantar tanta y tanta impertinencia lo cual es un motivo más para que toda la familia reconozca los buenos servicios que la has prestado por lo que te estarán eternamente agradecidos.” (Carta de Baldomero Rodiles a Jesús Casielles Busto, en Valencia, el 13 de febrero de 1890, Archivo BCM).

Una de las mayores discrepancias en el reparto fue precisamente la posesión de la capilla de San Juan, que en principio había sido adjudicada al mayor de los hermanos, Remigio. Así, leemos en la correspondencia mantenida con Jesús Casielles Busto: La capilla que tenemos en Arango, en la cual está enterrado papá, Q.E.D., somos de parecer tanto Dionisio, Baldomero como yo el que quede por indiviso y por consiguiente común para todos los herederos y quizá convendría poner una cláusula en la que se exprese que no se puede enagenar a ningún extraño. (Carta de Eusebio Salas a Jesús Casielles, en Oviedo, 18 de julio de 1889, Archivo BCM); Lo de la capilla, créame don Jesús ni mi hermano Remigio ha de parar en Pravia y si no al tiempo ni es tipo a propósito para guardar una cosa tan respetable para nosotros. Estoy seguro que mis hermanas no cejan en este asunto: así es que busque otra forma que le resulte más igual pues ahora ya no existen primogenituras. (Carta de Eusebio Salas a Jesús Casielles, en Oviedo, 23 de julio de 1889, Archivo BCM), y En la cláusula 7ª se establece que la llave de la Capilla de San Juan queda en poder del primogénito, y por más que eso parece lo más acertado, ya sabe usted que se hace difícil que los demás interesados se presten a eso, y será lo mejor que cada uno tenga una llave y el encargo de mirar por la capilla, debiendo poner en conocimiento de todos las necesidades de la Capilla y que los efectos a ella pertenecientes se depositen en el párroco de Allence. (Carta de Dionisio García del Valle a Jesús Casielles, en León, 26 de julio de 1889, Archivo BCM).

Archivo Benito Casielles Meana.

Finalmente, el acuerdo testamentario recoge, en la clausula séptima lo siguiente: Hallándose depositados los restos mortales del señor don Ramón de Salas, de buen recuerdo para sus hijos, en la capilla nombrada de San Juan, que aquel poseía en la parroquia de San Martín de Arango, estos han acordado no se incluya en los lotes a sortear como tampoco el campo que la rodea. Es su voluntad que uno y otro permanezcan siendo propiedad de toda la familia y que el señor don Remigio de Salas, hijo primogénito del don Ramón, se encargue de conservar la capilla en buen estado y de su aseo y decencia llevando el nombre de todos en cuanto se refiera a la misma y al campo que le es adjunto; sus hermanos se reservan el derecho de mirarla todos como cosa propia y de disponer se celebren sufragios y demás actos del culto siempre que a bien tuvieren, autorizando desde luego al don Remigio para hacerse cargo de los efectos a dicha capilla pertenecientes, y debiendo darse a cada partícipe una llave de la misma.

Están enterrados, que hayamos identificado, en la capilla de San Juan Ramón Salas Bango y su esposa María Rodríguez; Remigio, enterrado el 22 de agosto de 1922, con más de 85 años y viudo de Esperanza Cañedo, sin descendencia; Luciano, enterrado el 21 de marzo de 1918, vecino de Pravia, a los 75 años; Baldomero Rodiles y los descendientes de Marina, familia Rodiles; Susana, panteón G. del Valle, y Eusebio Salas.

Con el paso del tiempo, la capilla entra en un estado de total abandono, amenazando ruina, hasta que, siendo alcalde Manuel López de la Torre y a instancias de Juan José Rubio, se piensa en acometer obras para su restauración. Según un documento sin fecha que nos aporta Jovito Iglesias Menéndez, tenía el techo hundido, rotas las dos tijeras, tercias y un aguillón. Los vecinos se ofrecen a aportar la mano de obra necesaria, salvo la carpintería; los portes que haya que realizar, la limpieza de paredes y tejados; la bajada, limpieza y subida de la teja, y las maderas de que pueda disponer, que serán todas o casi todas. Se pide a don Manuel, que además de Alcalde era director del Colegio San Luis, que el colegio aportara entre 27.000 y 30.000 pesetas para la mano de obra de carpintería, las tejas que pudieran faltar, cemento y arena. La petición se justifica en que Eusebio Salas había sido uno de los fundadores del San Luis y que dos de los cuatro primeros alumnos internos habían sido de Puentevega. Finalmente, localizados descendientes de la familia, fueron Jesús Bastardés Rodríguez y su mujer, Salomé Rodiles San Miguel Togores, nieta de Marina y Baldomero, quienes asumieron los gastos de reparación y la capilla se reinauguró a comienzos de la década de los ochenta del pasado siglo, celebrándose desde entonces la festividad de San Juan.

Ecos de Pravia agradece a Carolina Fernández Menéndez, a quien corresponden los créditos de las imágenes, Jovito Iglesias Menéndez y Arturo Castrillón su colaboración.

 

 

 

 

 

 

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