
Revista «Asturias», 16 de mayo de 1915
El Diccionario de Madoz, a mediados del siglo XIX, nos dice que Corias es una feligresía (…) situada a la izquierda del río Narcea, en la falda y extremo oriental de la sierra de San Damías: combátenla todos los vientos: el clima es sano, pues no se experimentan otras enfermedades comunes que reumas y catarros. Tiene cuarenta y seis casas de mala fábrica, distribuidas en el lugar de su nombre y en los de Villanueva y Octiz. Para surtido de los vecinos hay algunos manantiales de buenas aguas. La iglesia parroquial, dedicada a San Cosme, de la cual es aneja la de Sandamías, (…) Le cruzan por la parte del sur el mencionado río Narcea, en el cual desaguan dos riachuelos poco considerables. El terreno es de buena calidad: comprende plantíos de castaños, algunos robles, árboles frutales y arbustos, y diferentes prados tanto de secano como de regadío. Además de los caminos locales, atraviesan por el término el que desde Pravia dirige a Cornellana y concejo de Miranda: el correo se recibe en Pravia. Producción: trigo, escanda, maíz, castañas, patatas, algún lino y otros frutos: se cría ganado vacuno, algún lanar y de cerda; hay caza de liebres, perdices y otras aves, y pesca de diferentes clases. Industria: la agrícola, dos molinos harineros y varios pisones para limpiar la escanda. Población: cincuenta y siete vecinos, doscientas diecisiete almas.

El lugar de «Penaullán» o Peñaullán, como se decía antiguamente, está situado casi en lo llano, al nivel de la grande vega de su nombre; pero tan metida la mayor parte de él debajo de la ladera del norte del pico Mirabeche, que en los meses más rigurosos del año no ve el sol en todo el día. (…) Ya se infiere de lo dicho, que la cordillera de sierra llamada Mirabeche corre este a oeste por sobre el lugar de «Penaullán», teniendo su entero descenso con este último punto, y remata con el peñón de San Fabián dentro de la madre del río Nalón; que por eso y por el ruido, que en él hacía para rebosarle en otro tiempo, dio motivo a que el lugar inmediato se llamase de Peñaullán; hoy casi todos dicen «Penaullán»; (…) aullar y «ullar» significa un ruido sordo, o voz desapacible; y así oímos cada día, aúlla el mar, y aún también que aúllan perros y lobos. (Noticias históricas del concejo de Pravia, Antonio Juan de Bances y Valdés, edición de Carlos Romero, 2010)
El mercado semanal era, además de espacio de compra-venta, también lugar de encuentro donde los labradores acudían religiosamente, cada jueves por la mañana, organizando su vida y su ciclo semanal en torno a este día. Un claro ejemplo de la naturaleza de los jueves en el ciclo semanal es el caso de las reuniones del consistorio, que solían celebrarse los sábados para evitar la asistencia de los concejales opositores de la minoría agraria, que solo podían acudir los jueves a la villa, ya que el resto de la semana estaban ocupados en labores agrícolas . En el mercado se encontraban, se informaban de noticias del campo y de la vida, de nuevos productos, de precios, de problemas, etc., en definitiva, era un centro económico e informativo, además de un lugar de relación social donde los jóvenes tenían un espacio y un tiempo preestablecidos para cortejar o informarse de los estados sentimentales de sus pretendidos y pretendidas.