
Vista de Cordovero. Copia digital facilitada por Fernando Inclán Suárez.
Siguiendo desde Linares hacia el mismo nordeste se halla, a los tres cuartos de legua, otra parroquia que llaman Cordevero [sic], echada al medio día por encima y a la izquierda de un riachuelo que llaman el río de Tablado por tener su origen en el monte que llaman Tablado, que está una legua más arriba. Corre este pequeño río por el medio del valle de Arango, adquiriendo por este motivo el nombre del río Aranguín, y desagua junto a la villa de Pravia y un poquito más abajo en el Nalón. Esta parroquia se compone de dos lugares que es el uno el dicho Cordovero y el otro Villamundrid [sic], que está a la otra parte del río, y en el medio de la cuesta que baja de la parroquia de Malleza. Hay en este río puentecillos para transitarle. Tiene esta parroquia 50 vecinos y hace 1.800 anegas de frutos. Se celebran junto a la iglesia de ella dos pequeñas ferias de iguales mercancías que las ya citadas. La una el día de San Emeterio y Zeledonio, y la otra el día de Santa Lucía.


En Cañedo, perdura el último vestigio de la otrora industria más numerosa del concejo, el molino de La Veiga. En otros tiempos, allí donde había un curso de agua vigoroso se instalaba un molino. Rastrear su origen es una tarea muy complicada pues se remontan a la época de la introducción de la agricultura cerealística, actividad que fue la base de la economía de nuestro concejo hasta la segunda mitad del siglo XX. Baste decir que el Diccionario de Madoz, publicado entre 1845 y 1850, señala que la industria más generaliza en el part. es la agrícola y molinos harineros.