
Retrato de Benito Casielles Meana en la Sala de Juntas del Colegio de Abogados de Oviedo.
…Establecido nuevamente en Asturias, se le nombró el 1º de septiembre de 1834 juez de primera instancia de Pravia. Elevado a la categoría de juez de término en 1837 con destino al juzgado de Albacete, renunció a la designación, y se confirió entonces la plaza de igual categoría en Lugo, al frente de la cual permaneció hasta 1840.
En enero del año siguiente se le designó fiscal de la Audiencia de La Coruña, de la que pasó con igual cargo a la de Oviedo en 1847. En ésta y a petición suya se le nombró magistrado en febrero del año siguiente, cargo que desempeñó por espacio de unos seis años.
Aunque el cumplimiento de su deber estuviese fuera de Asturias, pasaba en Oviedo la mayor parte del tiempo que sus ocupaciones le consintieran, y en la ciudad natal se le consideraba como vecino casi siempre presente y colaborador activo de trabajos y proyectos desarrollados por las Instituciones locales. Así sucedió que, habiendo sido destinado como presidente de Sala a la Audiencia de La Coruña en marzo de 1854, su fallecimiento tuvo lugar en la ciudad natal el 26 de mayo de 1855.
Estuvo condecorado con la Cruz de Carlos III.
Constantino Suárez Fernández, en Escritores y artistas asturianos


Romance para cantar los urbanos de Pravia en danza prima el dia 24 de julio de 1835, por ser el de la Reyna Governadora [sic] a quien lo dedica su autor es el título que encabeza este largo poema, inédito, que os mostramos. La Reyna Governadora es
Los días 22, 24, 25, 26 y 27 de octubre se celebraron las XIX Jornadas Literarias, XVII en Pravia, dedicadas este 2019 a «Literatura: tradición y oralidad». Como es tradicional, intervino en la inauguración nuestro Cronista Oficial, el escritor Pepe Monteserín, con un precioso y erudito texto sobre la universal tonada La praviana, titulado En mi no cabe partida mala. Agradecemos que nos haya permitido reproducirlo aquí y el audio de su madre, Luisa Corrales Aguirre, casi cien años, cantándola.
Mi casa estaba situada en lo alto del pueblo. La había reconstruido mi abuelo, al que no llegué a conocer, en 1870, con dinero que trajo de Cuba. Era hermosa y, sobre todo, alegre. Su fachada principal miraba al Narcea. En las noches en que el viento era favorable a ello, se dejaba oír con un poderío que a mí me entusiasmaba. Sus dos galerías estaban orientadas hacía el río. La habitación que tenía asignada se encontraba en la parte alta. Se accedía a ella según se entraba a la galería del piso segundo a mano izquierda.