
De Monmr - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.
Movido por el éxito en la modificación del Estratégico, el consistorio y la sociedad praviana, a través de su opinión publicada, es decir, su prensa local, se lanzaron con entusiasmo a la consecución del tercer trazado . El periódico Pravia había fenecido una vez conseguido su propósito con el Ferrocarril Estratégico, pero su redacción, colaboradores y estructura continuaron bajo una nueva cabecera, El Sol de Pravia.
Desde el comienzo del nuevo proyecto hubo falta de unidad de los municipios interesados; los ayuntamientos de Tineo y Salas fueron los más reacios debido a que en ambos casos el tendido no pasaría por sus respectivas capitales; frente a ellos, los ayuntamientos más entusiastas eran Cangas de Narcea y Pravia. Las reuniones, encuentros, etc., se sucedieron; Tineo propuso crear una mancomunidad de los ayuntamientos implicados y otra de las dos diputaciones provinciales, a saber, León y Oviedo. La propuesta que finalmente se hizo fue la de la creación de una mancomunidad de los ayuntamientos interesados, y que la Diputación emitiese un empréstito por la cantidad necesaria que, posteriormente, mediante prorrateo de los títulos de emisión entre los municipios y la Diputación —cuyo importe, unido a la subvención de 75.000 pesetas por kilómetro a fondo perdido que daría el Estado y al anticipo reintegrable que otorgaría el gobierno central—, podría permitir el inicio de las obras del primer tramo. Una vez puesto en explotación, se emitirían obligaciones hipotecarias sobre dicho tramo que permitirían financiar el siguiente, y así sucesivamente hasta concluir el trazado.

La primera noticia que tenemos del ensanche de la calle de San Antonio aparece en el decenario Pravia, el 20 de mayo de 1925, en un artículo titulado «Una conversación interesante»: Un amigo nuestro, que además de ser persona culta, reúne las bellas cualidades de ser un trabajador activo y un praviano de corazón, nos invitó el otro día a tomar las once en casa de Adelaida, donde se despachan las tan riquísimas rosquillas rellenas, que son especialidad de la casa, y como nosotros somos finos y atentos y nos gustan las llambiadas, aceptamos el obsequio, aparte del placer de saborear la hojaldre, por escuchar de labios de nuestro convecino, los proyectos, que desde hace tiempo acaricia. 