
Título del borrador de Reglamento de la Sociedad musical de Pravia. Archivo Benito Casielles Meana.
La belleza consiste en la perfección de los objetos materiales e imaginados, y el alma siente al percibirlos una agradable conmoción, reminiscencia acaso de la suprema perfección y belleza divina, que la transporta, por decirlo así, a una momentánea beatitud semejante a la que espera gozar de Dios por toda la eternidad. De aquí la grande admiración y la eficaz influencia que ejercen los artistas conmoviendo el alma con sus grandes obras. (…) Descuella por sus efectos conmovedores, que elevan el alma a los sentimientos más puros y a los conceptos más sublimes, la música. Ella es la más viva efusión del corazón, de todas las alegrías y de todos los dolores. (…) La música, purificando el alma por medio de los sentimientos que concita, aleja de ella la perturbación y la disonancia, inspira la armonía de los afectos, hace amable la virtud y aborrecible el vicio.

Los días 22, 24, 25, 26 y 27 de octubre se celebraron las XIX Jornadas Literarias, XVII en Pravia, dedicadas este 2019 a «Literatura: tradición y oralidad». Como es tradicional, intervino en la inauguración nuestro Cronista Oficial, el escritor Pepe Monteserín, con un precioso y erudito texto sobre la universal tonada La praviana, titulado En mi no cabe partida mala. Agradecemos que nos haya permitido reproducirlo aquí y el audio de su madre, Luisa Corrales Aguirre, casi cien años, cantándola.

En los comienzos del siglo XX, Asturias fue una de las regiones españolas donde se las masas corales fueron más abundantes y activas. El fenómeno de los orfeones está íntimamente relacionado, en su origen, con el desarrollo industrial, pero también con la existencia de un substrato musical tradicional, activo aún a principios del pasado siglo. La mayor parte de los obreros eran al mismo tiempo campesinos, pues lo normal era que se compatibilizara el trabajo en la fábrica con el agrícola, por lo que la cultura tradicional tenía aún mucho peso. También hay que considerar la influencia de las prácticas musicales estudiantiles, las «tunas», las comparsas que proliferaban en los carnavales y los coros parroquiales. En este terreno abonado para la música, las clases sociales medias y altas, así como la Iglesia, mostraron pronto interés en dirigir estas formaciones corales, apoyándolas como una forma de empleo del ocio que alejaba a las clases populares de las sociedades políticas, los sindicatos y las tabernas.
«Fiestas en Pravia. La banda municipal iba a amenizar la foguera y verbena del Valle. Fiestas en honor de la Pilarica praviana ¡la Virgen del Valle!