
“Pravia: fotos históricas”, José Antonio Martínez González y Luis Francisco Solar García, número 14, 2005.
Al final de la Gran Guerra, se produjo la pandemia de la gripe que, no afectando a nuestra región con la misma virulencia que a otros lugares, tuvo una incidencia palpable sobre las tasas de mortalidad. La llamada «gripe española», pues España fue el único país en el que la prensa pudo dar noticias de la enfermedad, ya que en el resto de Europa estaba sometida a la censura de guerra, dejó entre los años 1918 y 1919 un crecimiento demográfico negativo. En Asturias, causó 23.281 fallecimientos, un 31,95 por 1.000; con todo, la tasa regional de afectados y fallecidos por esta epidemia global fue inferior a la media española.


A mediados del siglo XIX, la gestión del hospital correspondía ya al Ayuntamiento, a través de la Junta de Beneficencia y de la de Sanidad. Las sucesivas epidemias de cólera de los años 1855, 1865, 1866 y 1885, precedidas de años de hambruna y coincidentes con otras de tifus, viruela y sarampión, provocaron verdaderos quebraderos de cabeza a la hora de encontrar un lugar que reuniera las condiciones necesarias para atender a los enfermos, dada la situación de ruina del hospital de San Antonio. Así se deduce del oficio enviado por José María Bances, alcalde de Pravia, al Gobernador civil, el 12 de noviembre de 1854, dando cuenta de la inspección llevada a cabo con miembros de la Junta de Sanidad a la cárcel de la villa y otros puntos buscando un lugar para ubicar un hospital en caso de epidemia: Es una verdad, ¡tristísima verdad! que ni en esta villa ni en sus alrededores no hay absolutamente local ni publico ni privado que pueda destinarse para Hospital, si fueremos invadidos de una epidemia mas que el indicado por la Comisión [un hospital provisional], y que a no conseguirse este nos hallaremos imposibilitados de prestar a los pacientes el pronto auxilio que requieran sus necesidades e igualmente de atajar los progresos de la enfermedad. . Finalmente, el gobierno de la provincia autorizó al Ayuntamiento a habilitar la Casa llamada del Valle, perteneciente al Santuario de Nuestra Señora, situada extramuros de esa Villa como hospital para enfermos de cólera. (Archivo Histórico Municipal, 368-22)

La viruela, hoy erradicada, fue una enfermedad grave y contagiosa que asoló Europa y América, donde la habían introducido los conquistadores españoles, especialmente durante el siglo XVIII, momento en que el que las duras condiciones de vida y el aumento de la población favorecieron extraordinariamente la propagación del virus.